APRENDER HACIENDO
La metodología de “aprender haciendo” está enfocada en el
aprendizaje basado en la experimentación, y nace con la intención de romper con
el enfoque pasivo-teórico de la educación tradicional que se impartía a
mediados del siglo pasado hacia un enfoque que busca involucrar a los alumnos
en la construcción de su aprendizaje.
Esta metodología no solo permite incrementar los
conocimientos académicos, también las habilidades blandas que impulsan la
creatividad, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas. Este método
propone desarrollar nuevos enfoques donde el aprendizaje tuviera un sentido
práctico y cuya aplicación tuviera un efecto real en la vida diaria.
En este sentido se puede presentar al alumno una situación
que requiera la resolución de un problema o aclarar una incertidumbre, e
invitarlo a idear soluciones, es decir, la racionalización práctica de un
problema y brindarle la oportunidad práctica para presentar sus opciones,
ensayar y probar las conjeturas dadas por la reflexión o razonamiento técnico.
Siguiendo este proceso, la experiencia se convierte en la
vía para ejercitar el aprendizaje activo, y así producir conocimiento relevante
que se integre de forma natural a la vida de los estudiantes.
Se dice que:
La experiencia hace mejores maestros, “las
experiencias” hacen mejores alumnos
Es decir, que para aprender es necesario vivenciar, poder
experimentar alguna situación que nos confronte con nuestras ideas,
suposiciones y propuestas, donde la práctica, el fracaso y el acierto permitan
construir nuestros propios conceptos y fijarlos como aprendizaje significativo
que un concepto aprendido sin haber experimentado, cómo fue logrado. La
experiencia es una vivencia que nos ha permitido aprender de ella para aplicar
dicho conocimiento en situaciones futuras e influye en nuestras vidas cuando ha
sido relevante y por tanto perdurar en el tiempo o mejorarse con nuevas
prácticas.
Esta metodología involucra al alumno de tal manera que lo
hace responsable de su desempeño y resultados, le aporta valor, reconocimiento
y satisfacción por el logro, incentiva la creatividad, el ingenio, la
experimentación grupal e intercambio de conocimientos, desarrolla habilidades
colectivas como la comunicación asertiva, liderazgo y delegación de roles.
Esta metodología transforma el concepto de aprendizaje donde
el objetivo es obtener buenas calificaciones, aquí el norte es aplicar
efectivamente los conocimientos y habilidades en función de un producto o
aprendizaje, donde es válido fallar, volver a hacer, consultar, investigar,
desechar idea, replantearlas y en este proceso se fortalece el aprendizaje
significativo, el autoestima del alumno, su autodescubrimiento.


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